
Febrero es el único mes del año en que se puede planificar sin urgencias. Aproveche estas semanas para dejar cerrado el plan anual de evaluación, de modo que marzo lo encuentre ejecutando y no improvisando.
Los puntos mínimos que conviene acordar en equipo:
- Fechas del diagnóstico inicial y de las evaluaciones de cobertura curricular por semestre.
- Calendario de ensayos SIMCE para los niveles evaluados y de ensayos PAES para tercero y cuarto medio, considerando la rendición de invierno a mitad de año.
- Qué reportes se generarán de cada evaluación y quién los revisa: sin responsable, el análisis no ocurre.
- Cómo se corregirá todo lo anterior sin sepultar a los docentes en trabajo administrativo.
Este último punto suele ser el que hace fracasar los planes más ambiciosos. Un calendario cargado de evaluaciones solo es sostenible si la corrección y la tabulación están automatizadas, dejando el tiempo docente para el análisis pedagógico.
Antes de que empiecen las clases, pida una cotización y parta el año con la corrección resuelta.
