
La expresión “brechas de aprendizaje” se ha vuelto omnipresente en la conversación educativa. Todos coincidimos en que existen y en que la pandemia las profundizó. Pero hay una trampa frecuente: diseñar planes de nivelación sin haber medido primero dónde y de qué tamaño son esas brechas en el propio colegio.
Una brecha se mide comparando: el logro de un curso frente a los objetivos esperados para su nivel, el desempeño de distintos cursos del mismo nivel, o la evolución de un mismo grupo entre dos mediciones. Sin esa comparación, cualquier plan es genérico y corre el riesgo de reforzar lo que no hacía falta y omitir lo urgente.
La buena noticia es que medir está al alcance de cualquier establecimiento: bastan instrumentos alineados al currículum priorizado, aplicados con alguna regularidad, y un análisis serio de los resultados por objetivo y habilidad. Con dos o tres mediciones al año, el colegio pasa de intuir sus brechas a conocerlas.
DigiTest hace viable ese ciclo al eliminar la carga de corrección y tabulación. Para verlo funcionando, solicite una demostración.
