Educación · 7 de marzo de 2019

Un diagnóstico que no duerma en el archivador

Un diagnóstico que no duerma en el archivador

El diagnóstico de marzo tiene un destino tristemente frecuente: se aplica con esfuerzo, se corrige con retraso y termina durmiendo en un archivador, físico o digital, hasta que nadie lo recuerda. Para que este año sea distinto, hacen falta tres condiciones.

La primera es velocidad: los resultados deben estar analizados dentro de la misma semana de aplicación, porque su único valor es orientar las decisiones de inicio de año. La segunda es formato accionable: no basta una nota por estudiante; se necesita el logro por objetivo de aprendizaje y por habilidad, que es lo que un docente puede convertir en ajustes de planificación. La tercera es una cita en el calendario: una reunión, ya agendada, cuyo único propósito sea revisar el diagnóstico y tomar acuerdos por nivel.

Si alguna de las tres falla, el archivador gana. La primera y la segunda son exactamente el problema que la corrección óptica resuelve: pruebas corregidas el mismo día, con reportes pedagógicos completos en Excel. La tercera depende de usted. Para resolver las dos primeras, solicite una demostración.

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